¿Sabes cómo te afecta el estrés?

De la misma forma que a los adolescentes les duelen los huesos en etapas de crecimiento, madurar en el plano emocional también puede ser doloroso. Aún así, si las dificultades se viven en clave de aprendizaje pueden verse con gratitud una vez superadas.

Hay crisis que podemos esperar, como la adolescencia, la elección de una carrera, la maternidad o paternidad, la independencia de la familia, etc., pero hay otras que nos cogen por sorpresa: un divorcio, la pérdida de un ser querido, un despido o una enfermedad. En esas situaciones, lo deseable es contar personas cercanas que nos apoyen y nos escuchen, de esa forma el dolor es más llevadero y nos curamos antes. No obstante en ocasiones, las personas que nos quieren están tan afectadas como nosotras mismas y no podemos contar ellas. O simplemente, necesitamos alguien que vea las cosas desde otra perspectiva

No es necesario llegar a estar inmerso en una crisis para pedir ayuda. Puede que estés intentando decidir si cambias de trabajo, si te independizas de tus padres o si te matriculas en este o aquel máster, y quieres que alguien te ayude a escucharte a ti mismo sin interferencias.

Si crees que lo harás mejor con ayuda: ¡Hablemos!

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Es bueno contar con alguien que nos escuche y nos acompañe en el trayecto.

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